¿Volverá?
El sueño había llegado muy temprano. Oprimió el timbre brevemente, lo ignoré por completo.
Lo hizo unas diez veces más hasta hartarme. Obligado, abrí la puerta y bostecé profundamente. Pasó a la sala.
Mientras estaba muy concentrado leyendo un libro que había dejado en el sillón, conseguí escapar a la cocina. Allí, la taza de siempre me sonreía y la cuchara tarareaba mi canción favorita, todo parecía una tentación.
—El café mantendrá al sueño distraido.— pensé mientras preparaba el café, hasta le puse azúcar.
Instantes después ya había bebido la taza. En la sala, el sueño optaba por leer el periódico de hoy. Abandoné la cocina con la cara que pongo cuando no tomo café, tratando de disimular.
El sueño parecía muy interesado en las noticias, me ignoraba. Era justamente eso lo que buscaba yo. Cerré mis ojos y bostecé por segunda vez.
Él se había ido, desapareció. Miré a mi alrededor y me encontraba solo, volví a sentarme en el cómodo sillón, el que había abandonado al escuchar los primeros gritos del timbre.
—¿Volverá? ¿Tiene más de una vida como la mayoría de los gatos?— pensé mientras
limpiaba el machete oxidado, lleno de sangre. El sueño había muerto, ya no pude dormir desde entonces.
Deje el suyo...